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lunes, 2 de noviembre de 2009

Baldosas adormecidas

Ya no camino/
Lo hacen sólo mis pasos
   sobre las baldosas adormecidas
      de mi pensamiento/
Caminan/
sobre esta paradoja
   del placer y del dolor.

Pensar que hace un rato nomás
   eran en mis piernas las tuyas
      tallo fresco/
         verde fuego/
            enredadera de pasión.

Y hubo la eternidad de un momento/
   unidad del instante
      de tus manos y las mías...
         y de estos labios    y los tuyos/
            abrazados del deseo.

Y fueron entre sí nuestra piel
   en busca de ríos de tibieza
      cuando los ojos entraban/
         en túneles de mágica ternura.

Y fueron a la cúspide
   estas banderas del amor...
      para decirse adiós
         en la llama susurrante
            de los labios.

...y ya no camino/
lo hacen sólo mis pasos/
sobre las baldosas adormecidas
   de mi pensamiento/
Deambulan/
sobre esta paradoja dura
   del placer y del dolor.

Autor: Juan C. L. Rojas

Huída

Me voy/
           huyo/
                  desaparezco/
Me hundo en el invierno
   para aplacar
      estas llamas de mi destierro.

No estás/
   y se abre
      esta marca candente en mis huesos
la absoluta posibilidad del dolor/
lo cierto de la abrupta distancia
   entre tu piel y mis manos/
para que sin piedad
   prueben mis sentidos la ausencia/
      que amalgama de tristeza
         a nuestro andar.

Esta huída/
   es un cantar desesperado
      bajo el pecho/
es un silbo
   de hipócritas alegrías
      para disimular este sueño/
con la vergüenza de una flor
   ya    casi marchita.

Autor: Juan C. L. Rojas

martes, 27 de octubre de 2009

Ausencia


No sé
desde dónde pende suicida/
esta techumbre 
    que se arruga sobre los ojos.
No sé hacia dónde se alargan 
    las raíces de estos huecos tristes
humedades ya secas/
que prestan la muleta falaz
    del color de los retoños.

¿En qué lugar se encuentra
    la tina fresca
        para arrojar/
            el pulso jadeante del alma?

¿De dónde nace
    esta nota oscura
        que canta la cuerda herida?

¡Ronda entre los puñales
    la comprensión esquiva del mundo
y sobre el dolor
    la verguenza del dolor!

¿Cómo revertir 
    la luz del gris ocaso?...
¿Cómo devolver al verde
    el vuelo inerte
        de la hoja marchita del otoño?

¡Quizás aparezca la estrella
    tras la bruma!
/atizando/
esta casi ciega
    caldera de vivir.

Autor: Juan Carlos Luis Rojas

Gracias a todos por vuestra generosidad en participar. Un abrazo.