viernes, 18 de diciembre de 2009

Una sinfonía

Como una sinfonía que discurre
    te dejo fluir    ser así
        como estás creada.
Penetrando libre 
    en las hendiduras del aire
        en los poros de mi espíritu.

Sólo sentirte/
¡Deleitar los sentidos!

Música que despeja el alma
    como un cantar victorioso.

No se atreverán mis dedos
    a rozar las cuerdas.
Nada cambiaré
ni apoyaturas    ni silencios    ni bemoles.

Me dejo llevar
    en la mágica deriva
        de la luz que corre/
    Sangre tuya
y mía
    fluyendo
en el misterio del amor.

¡Avido absorbo...
    (¡para vivir!)
        los cantares envolventes
            del concierto!

Autor: Juan C. L. Rojas






sábado, 12 de diciembre de 2009

Esta hermosura


¡Oh, este destrozo cotidiano de luces/     de sombras!/
Este sembrar en el aire de palomas/    des per di ga das/
Esta hermosura de erguirse/      tras los peñascos añicos/
Este henchirse diario
    de noches inflamadas/
        subterráneos golpes del alma/        que se esconden/
                                                                del mundo abyecto...



Y tan sólo una palabra/    que espero.
De amor/                            que espero.
Que avive el fuego/                   de fecundidades quietas/
                                    que esperan.



                                    Esta hermosura
de los ojos puros/                       que callan/
elocuencias cósmicas/                que abren/
                                                       puertas/
                                           de vírgenes cielos.


Y ver la ternura
    desde la profundidad oscura del miedo.
Ser caminante de abismos
    insuflando en el alma
        simiente de sueños.




Esta hermosura de caer rendido/
    y en los puños del corazón/                 aferrando aún/
                                        la bravía esperanza.


Autor: Juan C. L. Rojas 

martes, 1 de diciembre de 2009

Andén de los sueños

El prisma de la ventana
    mece los colores de la luz/
La luz elige
    los sillares resplandecientes
        donde se impregna/
    la perfumada piel 
de la pasión.


Es así que nuestros huesos
    saltean los peldaños de la angustia
porque se aviene
    el placer vivo de amar.

Los cristales esconden
    un murmullo de voces
        que susurran en la penumbra
            cuando acuña el aire/
        del amor/
    sus alas traviesas.

La prisa del mundo despega del andén
    pero nuestros sueños...
        ¡Oh, nuestros sueños!
    ¡En viaje de placer    van/
a ritmo loco/
    en el latir del corazón! 

Autor: Juan C. L. Rojas



Gracias a todos por vuestra generosidad en participar. Un abrazo.